Teoría General de la Urbanización, Ildefonso Cerdá

Releer la Teoría General de la Urbanización desde la mirada n’UNDO

Cerdà no dibujó simplemente un plano. Intentó formular las condiciones mínimas para que la vida pudiera sostenerse en una ciudad que ya entonces mostraba síntomas de agotamiento. Su insistencia en la higiene —aire, luz, movimiento— no era un capricho técnico, sino una respuesta urgente a un entorno que enfermaba a quienes lo habitaban. Hoy, siglo y medio después, la urgencia ha cambiado de escala: ya no hablamos solo de cuerpos, sino de territorios enteros que necesitan respirar. Revisamos su legado desde las tres estrategias de la Resta.

NO HACER: El vacío como condición de posibilidad.

El Plan de Cerdá proponía manzanas abiertas, edificadas solo en dos lados, con jardines que aseguraban ventilación y claridad. Ese “No Hacer” era una renuncia consciente: menos ladrillo para más salud.

En n’UNDO reconocemos ese gesto: entender el vacío como infraestructura. Pero mientras Cerdà lo situaba entre edificios, como un espacio subsidiario, hoy lo defendemos como un valor en sí mismo. No Hacer ya no es solo permitir que circule el aire; es evitar el consumo de suelo, energía y recursos en un planeta que ha alcanzado sus límites. El vacío deja de ser un hueco y se convierte en un bien común.

DESHACER: Liberar lo que la ciudad ha saturado.

Para Cerdá, la ciudad antigua era un obstáculo para la salud pública. Murallas, calles estrechas, densidades extremas: todo debía ser desmontado para que la ciudad pudiera expandirse y respirar. El Deshacer de Cerdà era expansivo: derribar para crecer. El de n’UNDO es contractivo: desmantelar para recuperar. Coincidimos en el diagnóstico —hay que eliminar lo que daña—, pero no en la dirección del movimiento. Si Cerdà abrió la ciudad hacia fuera, hoy proponemos abrirla hacia dentro: retirar infraestructuras obsoletas, reducir asfalto, liberar suelo para que vuelva la permeabilidad, la biodiversidad, la vida. Deshacer ya no es preparar el terreno para construir más, sino para que el territorio se regenere.

REHACER: La red como organismo adaptable.

Su cuadrícula no era un patrón rígido, sino una estructura abierta, capaz de acoger usos cambiantes. Un soporte más que una forma. En n’UNDO, Rehacer significa trabajar con lo existente antes de ocupar un metro más de suelo. En este punto, la afinidad con Cerdà es evidente: su red sigue demostrando que puede reconfigurarse, como ocurre hoy con las Superillas. Frente al impulso de “hacer de nuevo”, defendemos que la inteligencia urbana está en gestionar, cuidar y adaptar lo que ya tenemos. Rehacer no es añadir, sino ajustar para que la vida siga siendo posible.

En definitiva, Cerdà decía que "Urbanizar es rellenar de vida los vacíos que deja la construcción". Desde n’UNDO añadimos que, a veces, urbanizar es precisamente mantener esos vacíos, protegerlos de la construcción para que la vida, sencillamente, pueda suceder.